“Chile es un cocktail explosivo”, Enrique Pérez Arias, antropólogo de la Universidad de Malmö

Por Jorge Calvo, escritor
http://www.cactuscultural.cl

¿Qué ocurre cuando viajamos de un lugar conocido y seguro a otros desconocido e impredecible? ¿Qué buscamos cuando nos sometemos voluntariamente a la emoción de compartir una dicha infinita con alguien desconocido en un momento fugaz? ¿Cómo enfrentamos la posibilidad del amor perenne con el dolor de no poder retenerlo? Estas son algunas de las interrogantes que cruzan la lectura del volumen de cuentos “Amores peregrinos” presentado a fines del mes de octubre del año 2014 en el salón de honor de la SECH por Enrique Perez Arias, Antropólogo social chileno, residente en la ciudad de Malmö, en el sur de Suecia, donde se desempeña, entre otras funciones, como académico de la Universidad de Malmö, Suecia.

El libro fue presentado por los escritores Jorge Calvo y Malena de Mili.

Cactuscultural: Sin duda muchísimas cosas han cambiado en el mundo desde que tuve la suerte de conocer a Enrique Perez Arias en la ciudad de Malmö a fines del año 1986, aún así y considerando los valores y propósitos que han gobernado tu vida, en tu condición de antropólogo social ¿consideras todavía que es posible esperar una mejora en las condiciones sociales de vida de los seres humanos?

Enrique: Soy pesimista. Hay grandes procesos en marcha que no somos capaces de resolver favorablemente para tener una vida mejor. Uno de ellos es el cambio climático y sus consecuencias para la vida de la población más pobre en el mundo. Otro hecho es el surgimiento de una serie de conflictos militares que no encuentran una solución satisfactoria para las poblaciones locales. La intervención norteamericana en el Medio Oriente ha desestabilizado totalmente la región y ha provocado, de nuevo, una catástrofe humanitaria de grandes dimensiones. Por otro lado las esperanzas que se provocaron con los movimientos democráticos y las elecciones, como en Egipto, llevaron de nuevo a la intervención y a una dictadura militar. El conflicto israelita – palestino es otro factor. Recientemente el gobierno sueco decidió reconocer un estado palestino, y lo mismo han hecho los parlamentos de España, Reino Unido e Irlanda. Parece ser que la Unión Europea está decidida también a ejercer más presión a Israel para que avance en las negociaciones que les brinden la posibilidad a los palestinos de construir su propio estado.

por Reinaldo Carreño Campos

Allende le tomó el rosto con las manos y le besó sus labios, rosa adorable. Besó en el momento oportuno. Imposible resistirse. Ella colocó las manos sobre los hombros que olían a humedad. Por un instante pareció que todo se movía en la habitacíon, parecían olas, raíces, navajas, dos astros que caen en el tiempo”.  

En aquel tiempo en que medio gobernaba el compañero Allende, no todo era miel sobre hojuelas. En esa Escuela de Ciencias Políticas y Administrativas de la Universidad de Chile, que hoy es la casa de los comandantes en jefe de Carabineros de Chile, quien sabe hasta cuando, no toda la gente de izquierda era muy estudiosa. 

Pero él era una excepción, estudiaba y hacía política. Yo le tenía, confianza y respeto, era una persona consecuente, lo que ya era bastante. Llegó el 11 de septiembre y muchas cosas pasaron. Con el tiempo él se fue al exilio externo a Suecia y luego a España. Yo recibí una beca obligatoria -que desde luego no pude rechazar- de exilio interno, diáspora en mi propio país. Ambos sufrimos segregación. Cada uno sobrevivió como pudo. Ambos amamos, procreamos, gozamos y sufrimos. 

Quizás por soledad más que por vocación, que no lo sé. Quizás por ese afán irrefrenable de decir algunas cosas con claridad de modo que algunos no se den cuenta, que tampoco lo sé. Lo cierto es que ambos nos hicimos escritores, un poco a medio tiempo digamos. Escritores de distinto cuño. Él más al comic y al cuento, yo más al ensayo y la poesía. Pero escritores al fin. Digo yo. Hijos de dos exilios distintos. 

Y he aquí que nos sorprende a todos en este Chile re - unido, mientras las alamedas intentan ensancharse, con esta audaz novelacuentohistorieta, de calidad y originalidad indudable, sobre el retorno del compañero Allende. Estupenda idea teológica sin duda. Como aquel otro señor, el compañero también venció a la muerte. Claro que todo esto en forma literaria, a no confundirse. 

Disfruté la lectura, la releí. Me sentí orgulloso de mi compañero de universidad. Aun tenemos patria ciudadanos. Con delicada maestría el libro nos va mostrando los principales hitos del compañero Allende: hijo de Valparaíso, fundador del Partido Socialista, sus hijas, orador nato, amante exquisito, burgués, líder, bronce eterno. 

Y además relata una historia propia, nueva, pujante, una novela dentro de una historia. 

Como en la novela de Dostoyevski nos preguntamos: ¿Qué diría o haría el compañero Salvador si de verdad volviera a nuestro país? 

Por lo mismo le dije le dije en la Primavera del Libro hace unos días: “Tienes que sacar muchos más Allende El Retorno, como la Marcela Paz con su Papelucho. Como Goscinny y Uderzo en Asterix y Obelix. 

Quiero que Allende viaje a Punta Arenas, que camine por Antofagasta, que navegue por Internet. Que tome Terremoto en La Piojera. Que expropie las cabritas de los cines. Que retorne el mar para los chilenos, ese que tanto defendió. Que saque tarjeta en La Polar. Que compre en Costanera Center. Que hable de nuevo en Radio Magallanes on-line. 

Quiero más Allende.

Nos hace falta.

Gracias Omar Pérez Santiago por habernos traído de vuelta al compañero presidente.

 

 

 

 

 

 

Italo Calvino relata en una nota que él llevaba carpetas donde metía sus páginas escritas. Tenía una carpeta para los objetos, una carpeta para los animales, una para las personas, una carpeta para los personajes históricos y otra para los héroes de la mitología. Cuando una carpeta empezaba a llenarse de folios, pensaba en un libro.

Durante años los cuentos de Nefilim en Alhué fueron a una carpeta, que debió llamarse la carpeta de la muerte. 

¿En que momento me aparece la muerte como fenómeno literario? 
¿ En que momento la muerte, ese espectro ridículo e irrevocable, es un motivo de preocupación literaria? 

Aparece en una esquina con su sonrisa macabra en sus dientes descarnados y amarillos y se lleva a un amigo o bien a tu madre o a tu padre. Y no sé como de pronto estoy en un lugar donde venden cajones de muertos. 

La muerte, ese prosaico espectro, no es otra cosa que la gran ausencia. 

Quizás, todos los hombres o mujeres, viven ese momento en que el vértigo y el silencio de la muerte, convierte todo orgullo, todo engreimiento, toda banalidad, por la desmesura, en una sensación absoluta de vacío, un vestigio melancólico 

Ya no la entenderemos. 

Al sol y a la muerte no se le puede ver de frente. 
Y después, caminar al Quitapenas y beber un Nomeolvides. 

A veces, la muerte es ausencia de justicia.

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Por Foro Nórdico chileno

¿Por qué Allende?
La Moneda arde. Esa imagen dio la vuelta al mundo y conmovió a toda una generación en el globo. Jóvenes de otras latitudes y países que salieron a la calle y lloraron. Allendistas que sufrieron, que fueron castigados. El amplio pueblo pobre allendista con sus barrios y  poblaciones ocupadas militarmente. Y luego vinieron los libros, las películas, las obras de teatro, las pinturas. Las avenidas, calles, plazas, hospitales que llevan el nombre de Salvador Allende.

¡Qué enorme mito!

Ahora que el presidente Allende -uno de los personajes públicos más importante de la moderna historia latinoamericana- camine de nuevo por las calles de Chile, es del todo plausible. Que un mito camine por la calles de Santiago no debería ser extraño, por lo menos en la literatura de imaginación. La muerte, por lo demás, es tan extraña que no resulta increíble creer en la vuelta de alguien. En ese sentido, como todas las celebridades y sus mitos, son un símbolo que no pertenece a nadie y nos pertenece a todos.

¿De qué trata la novela?
El presidente Salvador Allende despierta en el año 2013, después de 40 años de su muerte, a unas cuadras de La Moneda. Camina por una calle de Santiago y nada es lo que era.  Lo último que recuerda Allende es el Palacio de La Moneda en el intenso momento de la ruptura chilena, la fractura sin horizonte del 11 de septiembre de 1973. Aviones de la fuerza área la habían bombardeado y los ladrillos eran humo, grietas y escombros.

Por Patricio Igor Melillanca
05 de octubre de 2013 
publicado en radiodelmar

“Salvador Allende despertó de un sueño profundo y de sorda somnolencia. No sabía dónde estaba.

— ¿Qué me ha sucedido?, pregunta despertando. Nooooo. No soñaba”. Así comienza el libro “Allende, el retorno” de Omar Pérez Santiago (editado por Aura Latina y Cinosargo). El protagonista es el presidente de Chile entre 1970 y 1973, Salvador Allende Gossen. Ahora está vivo y es el año 2013. El presidente Allende despierta después de 40 años de su muerte, a unas cuadras de La Moneda. Camina por una calle de Santiago y nada es lo que era. Lo último que recuerda es el Palacio de presidencial en el intenso momento de la ruptura chilena, la fractura sin horizonte del 11 de septiembre de 1973. Aviones de la fuerza área la habían bombardeado y los ladrillos eran humo, grietas y escombros. Pero, ahora se despierta lentamente con cortos y agudos flashes de memoria.

por Omar Pérez Santiago

Hace 17 años, el domingo 9 de marzo de 1986, el poeta Michael Strunge, 27 años, escribió su nombre en la puerta de su departamento del cuarto piso en la calle Webers en el barrio Østerbro de Copenhague y corrió por la ventana diciendo: “Miren, puedo volar” Algunos dicen que él estaba en una profunda sicosis y no sabía lo que hacía. Otros dicen que fue la puesta en escena de su auto referencia: él creía que podía volar. Fue enterrado con la sencillez protestante en el viejo cementerio Assistens de Copenhague, donde también descansan H. C. Anderssen, el escritor de cuentos infantiles y Sören Kierkegard, el filósofo existencialista. La lápida de Strunge es una piedra sobre la que se inscribe con letras de metal: Michael Strunge, Vapnats med vingar (Armado con alas). Sobre ella se colocó otro pedrusco más alto.

Strunge es hoy un mito. Muchos jóvenes llegan a su tumba y sobre ella dejan, de modo regular, monedas, coronas danesas, y figuras de corazones rojos.

Strunge era un escritor enérgico. Fuerte, pero a la vez frágil. Y productivo: en siete años escribió 11 libros, con los que produjo una revolución poética nórdica, junto a Pia Tafdrup, Søren Ulrik Thomsen, Bo Green Jensen, F.P.Jac. Strunge escribía sobre sí mismo. El poeta como visionario, un neo romántico, inspirado en el modernismo de Rimbaud y Baudelaire, y la música rock, en su variante punk: Sex Pistols, Iggy Pop y David Bowie. Sueños y visiones y la angustia de perder los sueños y las visiones. Se le llamó joven salvaje o poeta azul. Fue un fundador de la más nueva poesía danesa, una poesía sonora, llena de finesas sintácticas de la metáfora, la simbología y la mitografía.

Había nacido en el año 1958 y creció en un hogar de trabajadores en Hvidovre, con su hermano menor. Era un niño tranquilo, leía mucho. En la escuela era un buen alumno y muy despierto. En 1977 se mudó a vivir solo. Quería ser poeta y conquistar el mundo. Envió 200 poemas a la revista Hvedekorn de Poul Borum y le publicaron 13. Así adquirió confianza.

Ese mismo año debuta con su libro Livets hastighed, Velocidad de la vida.
Strunge se movía entre la alegría de vivir, soñar un mundo mejor y la profunda depresión de un mundo frío y solo. Ese año también es internado por primera vez en el siquiátrico. En 1981 escribe tres libros y por primera vez intenta suicidarse. Cinco años después es hospitalizado de nuevo. En una visita a casa se suicida.
Strunge ya era, en vida, un mito y un culto más allá de Dinamarca. La poesía de Strunge nos inundó tempranamente.


En la foto: Omar Pérez Santiago

El presidente Salvador Allende despierta en el año 2013 a unas cuadras de La Moneda. Se despierta lentamente con cortos y agudos flashes de memoria recobrada. 
Han pasado 40 años desde su proyecto de modernidad. Salvador Allende está vivo en 2013 y asombra y seduce a hombres y mujeres, que lo confunden al inicio con un Hipster
El dr. Salvador Allende maravillosamente melancólico mira el Chile de 2013 como si fuera un laberinto, donde cada oportunidad encuentra una palabra, una imagen, un edificio donde cada persona es un hervidero de leyendas que conducen a su utopía. 
La novela es una versión recreativa sobre los temas literarios como los espejos y el doble, y escrita para los amantes de las leyendas, esas en las que creemos de verdad, como por ejemplo, que Allende no ha muerto.


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