Autor: Michael Strunge / Traducido por Omar Pérez Santiago

Precio: $10.000 

 

 

 

Pablo Lacroix
Pensar en el poeta Michael Strunge es pensar en una revolución, en una rebelión del idioma, que colinda entre los planos del amor, lo fúnebre y el aliento desgarrado de la estética punk. Leer a Strunge es leer un corazón ardiente, hiperbólico y legendario. 

Virginia Wood 
El poeta Michael Strunge, el “poeta alado de Copenhague”,  me fascinó desde el comienzo con su poesía urbana. Esto fue una revelación desde un país tan lejano, y desde una cultura que casi desconozco. 

Anita Montrosis 
La escritura alucinada del poeta  Strunge, es musical. Nos transporta. Aborda el amor al límite, es bellamente lúgubre y la ubica en una época que no es temporal, entonces requiere ser enseñada. 

Fabian Burgos
El poeta Michael Strunge, tal cual caíste en este país de frío, barricada y piedra, cuerpo y palabra, tras 28 años atravesando desnudo el universo.

Emersson Perez 
Me parece ver al poeta  Strunge en los poetas jóvenes locales de aquellos años como; Gladys Gonzales en su “Gran Avenida”, Oscar Saavedra en su “Tecnopacha” o Diego Ramírez con “El baile de los niños”, no es tan difícil imaginarnos a Strunge en el metro de Santiago o declamando sus poemas en un bar con mala iluminación.

Oscar Saavedra Villarroel 
Me llamó la atención -de una- la tragedia de este poeta-pasión-locura-divino-tesoro (vida y poema: ídem): un mito, una leyenda; un punketa que se atrevió a escribir,  describir un tiempo, su tiempo y vivirlo a concho hasta el tánatos.