Autor: Omar Pérez Santiago

Precio:$5.000

 

 

El presidente Salvador Allende despierta en el año 2013, después de 40 años de su muerte, a unas cuadras de La Moneda. Camina por una calle de Santiago y nada es lo que era.  Lo último que recuerda Allende es el Palacio de La Moneda en el intenso momento de la ruptura chilena, la fractura sin horizonte del 11 de septiembre de 1973. Aviones de la fuerza área la habían bombardeado y los ladrillos eran humo, grietas y escombros.

La Moneda arde. Esa imagen dio la vuelta al mundo y conmovió a toda una generación en el globo. Jóvenes de otras latitudes y países que salieron a la calle y lloraron. Allendistas que sufrieron, que fueron castigados. El amplio pueblo pobre allendista con sus barrios y  poblaciones ocupadas militarmente. Y luego vinieron los libros, las películas, las obras de teatro, las pinturas. Las avenidas, calles, plazas, hospitales que llevan el nombre de Salvador Allende.

¡Qué enorme mito!

Ahora que el presidente Allende -uno de los personajes públicos más importante de la moderna historia latinoamericana- camine de nuevo por las calles de Chile, es del todo plausible. Que un mito camine por la calles de Santiago no debería ser extraño, por lo menos en la literatura de imaginación. La muerte, por lo demás, es tan extraña que no resulta increíble creer en la vuelta de alguien. En ese sentido, como todas las celebridades y sus mitos, son un símbolo que no pertenece a nadie y nos pertenece a todos