Karin Boye: leyenda del feminismo sueco

Karin Boye (1900–1941) fue una legendaria poeta y novelista sueca, pilar intelectual de agitación del modernismo y el feminismo que renovó la sociedad sueca en los años treinta del siglo xx. Karin Boye era feminista radical. Fue traductora de poesía y fundadora de revistas donde se escribía de psicoanálisis, jazz, pedagogía, arte moderno y literatura. Fue activa en grupos de talentos radicales donde se forjaron los futuros y grandes cerebros literarios que estarían muy pronto canonizados, con espíritu de vagabundos que viajaban mucho a París, Berlín, Moscú, Londres. Esos jóvenes suecos estaban llenos de pasión, atracciones sexuales y sus correspondientes traiciones. Esas piruetas amorosas, celos y distancias, también eran parte del modernismo que cambió una forma conservadora de mirar la vida.

En el año 1941, agobiada por una depresión, Karin Boye tomó pastillas para dormir. Un granjero la encontró muerta apoyada en una roca en Alingsås.

El poema más famoso de Karin Boye se llama Visst gör det ont, y trata sobre la turbación al cambio, la duda frente a la inevitable transformación. Aquí está la versión en español de Omar Pérez Santiago, ya publicada en los libros Introducción para Inquietos (Cinosargo) y Placas de la poesía (Los Perros Románticos).

Duele cuando llega la primavera

Sí, duele cuando los tallos brotan
¿Por qué sino la primavera vacila?
¿Por qué todo el ardiente deseo
Se lía a lividez amarga y fría?
El brote fue un capullo todo el invierno
¿Qué es esa cosa nueva, que socava y estalla?
Sí, duele cuando los tallos brotan
dolor del que crece
y del que se encapulla

Sí, es difícil cuando las gotas caen
Temblando de miedo pesadamente cuelgan
Asidas a la rama, se hinchan, se deslizan
La gravedad las tira hacia abajo, aunque se adhieran
Difícil ser incierto, temeroso y dividido
Difícil sentir la profundidad que tira y llama
Sin embargo quedarse y solo temblar-

Difícil desear permanecer
Y desear caer.

Entonces, cuándo es peor y nada ayuda
Los brotes del árbol en júbilo rasgan,
Entonces, cuando ya no existe ningún temor,
Las gotas de la rama caen y brillan
De su temor ante lo nuevo se olvidan
De su ansiedad por el viaje se olvidan
Por un segundo, su mayor certeza anidan,
Y descansan en esa fe
Que crea el mundo.

Traductor del sueco: Omar Pérez Santiago


Traducción del sueco: Omar Pérez Santiago