Publicado por Emilio Contreras 
en hoyxhoy 21 de octubre 2013

En "Allende, El Retorno" Omar Pérez Santiago revivió al ex presidente a 40 años del golpe. 

Salvador Allende Go-ssens camina por La Moneda un día cualquiera de 2013 y un grupo de niñitas lo confunde con un hipster. "¿Un qué?", piensa Allende, y sigue su ruta, con gorro dominguero en la cabeza y los mismos lentes gruesos y negros que usó antes que ellas, por 1970.

"Los hipster son como de la década del cuarenta, y se caracterizaban por preocuparse de la vestimenta. Bueno, Allende también. El parecido no es gratuito", dice Omar Pérez Santiago (60), escritor que revivió al ex Presidente de la Unidad Popular en "Allende, el retorno" (Cinosargo - Aura Latina, 2013), una novela ágil que será presentada el 8 de noviembre en la Feria Internacional del Libro de Santiago, que comienza este viernes.

Aquí el protagonista se enfrenta al país que dejó hace 40 años, y el cambio le choca: "Allende se reencuentra con los jóvenes, que suelen simpatizar con su figura, las marchas y el panorama actual. Su experiencia se asemeja a la de un exiliado". Quizás por la melancolía, un precedente para el escritor fue el cuento "El otro" de Jorge Luis Borges. "Esto de los dobles es un tópico en la literatura. Siempre me llamó la atención. Por eso empecé a trabajar en este libro, que demandó casi un año".

Omar tenía veinte para el golpe de estado del 73. Era un simpatizante de la UP que pudo conocer a Allende en persona. "Hubo una investigación del personaje, pero también de la experiencia propia de esa época", recuerda, y piensa en qué hubiese pasado si ese 11 de septiembre Allende no tira el gatillo. "Estaría con los jóvenes, por supuesto, y molesto por tanto candidato presidencial dando vueltas. No entendería por qué no pueden llegar a un mismo proyecto de país". Para Omar Pérez, "Allende, el retorno" está lejos de las novelas políticas. "Es un libro que se basa en la experiencia de un hombre que está desconcertado por los cambios", dice, y lanza la última pista sobre su personaje: "Allende estaba más cómodo con mujeres que con hombres, por eso en 2013 se vuelve a enamorar".

por Juan Carlos Ramírez
publicado en La Segunda
18 de octubre 2013


En el parque Balmaceda de Providencia se celebra, hasta el domingo, este evento que reúne a más de 50 sellos. Para sus organizadores, esto demuestra un cambio de paradigma e interpelan a los candidatos presidenciales.


Hasta este domingo se desarrollará en el Parque Balmaceda de Providencia, la Primavera del Libro , que reúne el trabajo de más de 50 editoriales independientes. Es decir, libros hechos a pulso, con pequeños tirajes y gran cuidado en temáticas y autores. Muchas veces, imposibles de encontrar en las librerías "grandes".

Destacan, los catálogos de las emblemáticas Lom, Pehuén y Catalonia hasta las prestigiosas Sangría , Ceibo , Cuneta , Calabaza del diablo , Simplemente editores , Forja , Mago o la porteña Narrativa Punto Aparte .

También hay colecciones puntuales como "Libros del ciudadano" de Lom, Libros del Perro Negro o Pequeño Dios editores con precios que van de $2.000 a $500 pesos.

Dentro de la oferta literaria llama la atención delirios como "Allende, el retorno" (Aura Latina/Cinolargo), de Omar Pérez Santiago, novela sobre un improbable regreso de Allende al Santiago de 2014, o las investigaciones "El fraude" (Hueders), de Claudio Fuentes, sobre el cuestionado plebiscito de 1980, o " Llegar y llevar" ( La Mandrágora), de Hugo Traslaviña, centrada en el caso La Polar. "En Marcha" (Adrede) es una interesante colección de ensayos sobre el movimiento estudiantil y su relación con el arte, el cuerpo y la violencia. Los lanzamientos y actividades paralelas pueden chequearse en su twitter ( @PrimaveradelLib ).

Para los organizadores, Galo Ghigliotto , director de la agrupación La Furia del Libro, y Pablo Slachevsky, presidente de la Asociación de Editores de Chile, estamos viviendo un cambio de paradigma, siendo esta feria es una demostración de la fuerza de literaturas que durante mucho tiempo estuvieron al margen de las librerías o la prensa masiva.

"Se trata de abrir espacios que estaban cerrados exclusivamente a quienes podían hacer una inversión económica para ello. En este caso, nuestra inversión económica es sólo la base, pero lo importante es la autogestión, la capacidad de crear audiencias y públicos especializados en los libros que estamos produciendo", dice Ghigliotto .

Slachevsky destaca los encuentros entre editores independientes que se vienen haciendo regularmente, señalando que "el intercambio de España con toda América Latina es del orden de 50 a 1. Posibilitar un intercambio más equilibrado con países del norte y abrir vías de circulación estables entre nuestros países son uno de los grandes desafíos".

-¿Creen que en los últimos años se ha profesionalizado la edición independiente?

-Ghigliotto: Definitivamente. Para nosotros como editores más pequeños ha sido muy importante la participación en ferias internacionales, donde más que nada hemos ido a aprender. Luego, de acuerdo con nuestra vocación "cooperativista" -si puede decirse de esa manera- nos preocupamos de traspasar ese conocimiento adquirido en beneficio de otras editoriales. Así hemos funcionado en la Agrupación de Editores de la Furia, y así lo seguiremos haciendo. De otro lado, se ha abierto una serie de diplomados en edición, lo que permite madurar más rápido el proceso de búsqueda de las personas interesadas en hacer libros.

-¿Cómo se puede revertir el desinterés por construir políticas educativas en torno al fomento del libro?

-Ghigliotto: El asunto es muy simple: el que los candidatos no se pongan la camiseta con el problema de la lectura en Chile, y ninguno demuestre la voluntad de eliminar o al menos rebajar el IVA en este país, demuestra que quieren mantener un Chile desinformado, con una población fácil de engatusar. Eso significa sólo una cosa: ninguno tiene voluntad soberana real, sólo quieren instalar sus agendas y servir a quienes financian sus campañas.

Slachevsky cuenta que Editores de Chile, Editores de la Furia y La Cámara del Libro les mandaron una carta a los 9 candidatos, insistiendo en la importancia de que en sus programas consideren los temas del libro y la lectura.

"¿Cómo hablar de un país desarrollado cuando casi la mitad de la población no entiende lo que lee, los mensajes que le rodean? ¿Qué verdadera democracia se puede construir sobre tales bases?", remarca Slachevsky.

"Por eso, insistimos en que sean parte integrante de los programas de gobierno la actualización e implementación de la Política Nacional del Libro y la Lectura, el establecimiento de un IVA diferenciado para el libro en torno al 6%, el diseño e implementación de una política que permita aplicar de manera activa la Convención para la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de Unesco", finaliza.

 

Publicado por Revista Absenta
07 de octubre de 2013

Omar Pérez Santiago ha escrito una novela y su protagonista es el presidente Salvador Allende. Lo curioso es que el doctor Allende en la novela está vivo y es el año 2013 y se pasea por Santiago de Chile y se deja sorprender por los cambios de su país en cuarenta años, desde su muerte en 1973. El libro lleva por título “Allende, el retorno”, y lo publicará muy pronto en coedición, Cinosargo Ediciones de Arica y Aura Latina. 
Omar Pérez Santiago, autor de Nefilim en Alhué, habla sobre el mito de Salvador Allende, los nuevos hipsters y la nueva corriente de la literatura de imaginación que ha resurgido en América.

El prelanzamiento será en la Primavera del libro en Parque Balmaceda, Providencia a las 17:00


Por Patricio Igor Melillanca
05 de octubre de 2013 
publicado en radiodelmar

“Salvador Allende despertó de un sueño profundo y de sorda somnolencia. No sabía dónde estaba.

— ¿Qué me ha sucedido?, pregunta despertando. Nooooo. No soñaba”. Así comienza el libro “Allende, el retorno” de Omar Pérez Santiago (editado por Aura Latina y Cinosargo). El protagonista es el presidente de Chile entre 1970 y 1973, Salvador Allende Gossen. Ahora está vivo y es el año 2013. El presidente Allende despierta después de 40 años de su muerte, a unas cuadras de La Moneda. Camina por una calle de Santiago y nada es lo que era. Lo último que recuerda es el Palacio de presidencial en el intenso momento de la ruptura chilena, la fractura sin horizonte del 11 de septiembre de 1973. Aviones de la fuerza área la habían bombardeado y los ladrillos eran humo, grietas y escombros. Pero, ahora se despierta lentamente con cortos y agudos flashes de memoria. Y al caminar por Santiago, los jóvenes confunden a Salvador Allende con un viejito Hipster. Sus lentes gruesos, sus bigotes, sus trajes cuidados son claros símbolos de un Hipster, esa nueva generación que desea representar los símbolos de identidades culturales pasadas. El presidente Salvador Allende está de vuelta y asombra nuevamente a hombres y a bellas mujeres jóvenes en el Santiago rápido, neoliberal y ganador. 


- Omar, tu que eres de la generación que vivió el gobierno de Salvador Allende y que sufristes el Golpe de Estado y sus consecuencias ¿Por qué desenterrar a Allende ahora? 

- Esta novela es un ejercicio de admiración. El movimiento popular que él representó puso de manifiesto los océanos que se extendían por debajo de la superficie, tan sólida en apariencia. Un movimiento que hizo saltar en pedazos la dura loza y los duros peñascos. Las clases dominantes dijeron al mundo, al bombardear La Moneda, que todo volvía a ser sólido. La Moneda arde. Esa imagen dio la vuelta al mundo y conmovió a toda una generación en el globo. Jóvenes de otras latitudes y países salieron a la calle y lloraron. Allendistas que sufrieron, que fueron castigados. El amplio pueblo pobre con sus barrios y poblaciones ocupadas militarmente. Luego vinieron los libros, las películas, las obras de teatro, las pinturas, las avenidas, calles, plazas, hospitales que llevan el nombre de Salvador Allende. 40 años son muchos años en la vida de cualquiera. El tiempo ha pasado y ya es tiempo que Allende se restituya en lo que realmente es, una leyenda. Entonces yo pienso y siento que estamos frente a un enorme mito. Y las leyendas caminan por la calles. Que un mito camine por la calles de Santiago no debería ser extraño, por lo menos en la literatura de imaginación. En ese sentido, como todas las celebridades y sus mitos, son un símbolo que no pertenece a nadie y nos pertenece a todos.

- ¿Ha cambiado la visión sobre Allende en Chile?

- Mirar las cosas de la misma manera, es agotador. Veo a viejos políticos paralizados por el cálculo, no se dan cuenta que la imaginación de la gente va por otro carril. Veo a analistas políticos dogmáticos que repiten sus servicios sin recrear mucho. No se dan cuenta o no dicen algo que nos parecía muy elemental cuando éramos jóvenes, esto es, que el proyecto popular, era un proyecto modernista y juvenil. Allende era un moderno, pensaba moderno, vivía moderno. Pero a los políticos paralizados les gusta ver a Allende en el pasado, allí no hace daño. Les gusta verlo en una estatua donde hacen el ritual anual de ir a dejarle flores.

- ¿Tu idea de construir al presidente Allende como ficción, es para revalidar la modernidad ausente?

- Por supuesto, el presidente Allende había nacido dentro del convencimiento muy moderno que el careo de ideas, de imágenes y de estéticas, dinamizan las sociedad, las hace más vivas, más integras. Esto es muy importante. El rol del arte es dinamizar, deconstruir estructuras, reformular mitos y tradiciones. El arte siempre ficciona los mitos y sus personajes, es la rica tradición. Con eso no quiero infringir los buenos modales, ni epatar demasiado. Allende es parte de nuestro ADN.

Imaginate la conmoción cerebral que produjo en los jóvenes allendistas, ese día, el 11 de septiembre, de saber que el presidente había muerto. Un hecho que abrió un profundo pozo en nuestras calabazas. Y cada escritor construye su universo, su mundo imaginario, con el material que le tocó. Esta novela de imaginación sobre el doctor Allende es también una vuelta de tuerca al tema de la relación entre la vida y el arte, sobre la apariencia, la realidad y las simetrías. Es una sobrescritura o un juego sobre los temas tan literarios como los espejos y el doble, una línea que abrió Hoffmann y una serie de grandes maestros, de los cuales yo soy un simple admirador, o reescribo sobre autores como Poe, Maupassant, James, Stevenson, Kafka, Woolf, Dick, Borges y Cortázar. El doctor Allende, del cual yo fui un módico partidario, es un mito gigante y él siempre tuvo muy claro que no hay, ni habrá, hombre célebre a quien no lo calumnie un poco su gloria.

- ¿Qué propones con "literatura de la imaginación"? ¿Una nueva corriente literaria?

- Como dicen los viejos Mapuches ancestrales, 'no inventamos, no aprendemos, ni copiamos, solo recordamos, y prácticamente implementamos'. Parece arrogante, pero es nada más ni nada menos que la creatividad común en el tiempo, a largo plazo y en todas sus expansiones, aplicada al sentido común que siempre asombra. Entonces esto de 'literatura de imaginación' es una tradición literaria venerable. Borges hablaba de 'los caminos de la imaginación', en la tradición onírica, mágica. Esta visión libertaria de la literatura  renace hoy en América Latina. El profesor peruano Elton Honores habla de la 'narrativa de lo imposible'. El mexicano Alberto Chimal en México es un 'Nombre' de la literatura de imaginación. En Chile hay una tradición valiosa con María Luisa Bombal y su novela “La amortajada”, los cuentos de Alejandro Jodorowski o la novela “Patas de Perro” de Carlos Droguett. Ahora, hay dos jóvenes muy activos, en lo que yo llamo 'la escuela de la soledad existencial o lo diabólico de la cultura popular', y que son Aldo Astete Cuadra, en Chiloé, y Pablo Espinoza Bardi, de Arica. Y antes de esta novela, escribí el libro de cuentos Nefilim en Alhué, donde con mucho esfuerzo, asombro y humildad, comencé a reflexionar acerca de la 'literatura de la imaginación', que intento seguir desarrollando con este escrito sobre Allende en 2013.